Decálogo del Orador
Jaime Antonio Gómez Mandujano*Los preceptos básicos de la actuación de un orador pueden expresarse en diez premisas, a manera de decálogo, que son las siguientes:
I. Empéñate. El esfuerzo, la preparación y la práctica constantes hacen al buen orador. Siembra el camino con empeño y cosecharás el éxito en abundancia.
II. Aprende. Los grandes oradores fincaron su éxito en una gran ambición de conocimiento. Ambiciona siempre la sabiduría y podrás iluminar multitudes.
III. Analiza. Hablar no es lo mismo que decir. Hablar es actuar; decir es hacer, es un ejercicio del pensamiento. No hables hasta que estés seguro de lo que vas a decir.
IV. Sé elocuente. La mayor cualidad del orador es ser elocuente. Convencer y persuadir son los fines de su actuación oratoria. Convéncete a ti mismo y podrás convencer y persuadir a los otros.
V. Crea. La oratoria es un arte. Deleitar es tan importante como persuadir. Crea con cada discurso una verdadera pieza artística.
VI. Sé cuidadoso. La oratoria es equilibrio entre el mensaje y el lenguaje, pero éste es herramienta de aquél. Cuida siempre la forma, pero cuando la forma comprometa al fondo, opta invariablemente por el fondo.
VII. Sé íntegro. Cada discurso debe ser testimonio del compromiso del orador con una causa. Defiende las causas en las que crees y actúa en el sentido de tus palabras, así estarás siempre investido de integridad.
VIII. Escucha. El orador sordo se inscribe en el fanatismo; el orador atento, en la práctica democrática.
IX. Utiliza. La oratoria es una herramienta, no un fin en sí misma. Utilízala con mesura e inteligencia, que ella sabrá recompensarte.
X. Sé siempre orador. La integridad y la honradez son guía de tu palabra. Habla con justeza y con justicia para que, cuando no puedas hacerlo más, los espíritus de tus discursos sigan haciéndose oír.
*Fuente: Gómez Mandujano, Jaime Antonio, Comunicación oral persuasiva. El arte de hablar para motivar a la acción, Editorial Flores, México, 2016.